Tu frecuencia cardíaca y tu presión arterial bajan.
El monóxido de carbono en tu sangre baja a niveles normales.
Tu sentido del gusto y del olfato empiezan a mejorar.
Tus bronquios se relajan y respirar resulta más fácil.
La circulación mejora y aumenta la función pulmonar.
La tos y la falta de aire disminuyen.
Tu riesgo de enfermedad coronaria es la mitad que el de un fumador.
Tu riesgo de ictus se acerca al de un no fumador.
Tu riesgo de morir por cáncer de pulmón se reduce aproximadamente a la mitad.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS), CDC. Las cifras de alquitrán y nicotina son estimaciones medias por cigarrillo. Esta información es general y no constituye consejo médico.
Si vapeas
Tu frecuencia cardíaca y tu presión arterial empiezan a bajar.
La nicotina en tu sangre ha bajado casi a cero.
La abstinencia suele ser más fuerte por estas fechas. A partir de aquí, todo se hace más fácil.
La irritación de garganta y la tos que tienen algunos vapeadores suelen empezar a aliviarse.
La mayoría de los síntomas de abstinencia, como la irritabilidad, la inquietud o el mal sueño, ya han pasado.
Los receptores de nicotina de tu cerebro vuelven a niveles normales, así que las ganas aparecen muy de vez en cuando.
Fuentes: NHS, CDC y Cosgrove et al. (2009). El vapeo se ha estudiado durante menos tiempo que el tabaco, así que esta cronología se limita a lo que está bien establecido. Esta información es general y no constituye consejo médico.